Tener un objetivo en mente es un estímulo para hacer planes y alcanzar eso que deseas

Cuando a mi hijo visitó la Feria de las Universidades en su colegio, pudo ver reunidas a varias instituciones juntas, tanto públicas como privadas lo que le dio un panorama de la oferta educativa que hay en el país.

Vemos por ejemplo las instituciones con sus sedes en diferentes puntos del país y cada una de ellas ofrece diversas carreras.

Así que entre el conocer y preguntar, los jóvenes empiezan a darse cuenta de lo que ofrecen las universidades e identificar qué es lo que les atrae.

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Después viene el proceso de selección.

Gracias a los diversos instrumentos, se puede hacer una valoración vocacional e identificar por un lado qué es lo que le gusta así como el identificar cuáles son sus habilidades naturales.

Con todo esto, los jóvenes pueden elegir tanto qué carrera estudiar e identificar las opciones dentro de las instituciones que la imparten.

Como te mencionaba en el título de esta reflexión, cuando tienes un objetivo en mente, será más fácil dirigir tus esfuerzos y armar un plan para alcanzarlo.

Tanto mi hijo como sus compañeros, han hecho su valoración y han identificado sus opciones. Ahora están enfocados en conseguir su lugar a través del examen de admisión que corresponde.

El enfoque de mi hijo se encuentra en conseguir una beca UVM para estudiar en el Campus Mérida.

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Alcanzar ambos puntos: aprobar el examen y conseguir la beca si bien van empatados requiere de un esfuerzo y dedicación.

Lo interesante de esto es que no se queda aquí el enfoque, el esfuerzo y dedicación.

Si se consiguen ambos puntos, habrá que mantenerse así durante el tiempo que dure la carrera para mantener la beca y cerrar el ciclo con la titulación.

Pensar en esto, genera cierto grado de estrés en un joven que está comenzando a tomar su propio camino y que además lo hará solo y lejos de casa.

Entiéndase que no estará solo, como padres estaremos a su lado aún a la distancia, solo que no será lo mismo.

Es por ello vale la pena que nuestros jóvenes sepan lo siguiente: que identifiquen que necesitan ayuda y que la busquen.

Incluso antes de que sientan que la necesiten, siempre se podrán beneficiar el hablar con una persona especializada como un terapeuta.

Hay muchos cambios en sus vidas cuando entran a la universidad y hablar con alguien que está capacitado para ayudarles a superar ese cambio puede evitar un problema antes de que ocurra.

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No hay absolutamente nada de malo en buscar ayuda para mantenerse estables, firmes en su realidad y que su salud mental se mantenga bien.

Si se tienen problemas, eso también podría comenzar rápidamente a afectar sus calificaciones, lo que los llevaría a una espiral descendente muy rápidamente.

La mayoría de las escuelas lo hacen realmente fácil al tener terapeutas y psicólogos disponibles en el campus.

Una cosa importante que se debe recordar al ver a un terapeuta es que tal vez no sea la persona adecuada.

Un terapeuta debe ser alguien en quien confiar y que pueda ayudarlo en todo lo que está pasando. Si el primero que se conoce no parece un buen ajuste, no hay nada de malo en encontrar otro.

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Lo importante en todo esto es no quedarse callado, aislado y que la situación se les salga de las manos.

Un apoyo a tiempo será suficiente para encarrilarlos nuevamente y seguir con su objetivo de vida enfocados y animosos.

Fuentes: YouTube || Unitips || Milenio

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